Quizá lo recuerdas: el año pasado, a pocos días de que la nueva facturación fuera obligatoria, llegó otra prórroga. Y como tantas veces, mucha gente respiró aliviada y volvió a aparcar el tema.
«Total, siempre lo acaban retrasando.»
Es una apuesta tentadora. También es una apuesta cada vez más peligrosa.
El plazo ya se ha movido; no des por hecho que volverá a moverse
Es verdad que el calendario de la nueva facturación se ha aplazado más de una vez. Pero conviene leer bien esa historia.
Cada prórroga ha servido para que el sistema termine de cerrarse, no para que desaparezca. La dirección no ha cambiado nunca: hacia una facturación digital, trazable e imposible de manipular. Lo único que se ha movido es la fecha, y cada vez queda menos margen para moverla otra vez.
Las referencias ya están sobre la mesa:
- Verifactu: obligatorio el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto.
- Factura electrónica entre empresas: ya tiene reglamento aprobado y solo espera la orden que ponga en marcha sus plazos.
Apostar a una nueva prórroga es apostar contra la corriente.
El coste de esperar no es cero
El error de fondo es pensar que, mientras no sea obligatorio, esperar sale gratis. No sale gratis.
Cada mes que sigues facturando con Excel es un mes acumulando los mismos problemas: datos duplicados, cobros que se traspapelan, cierres que cuestan días. Eso ya te cuesta dinero hoy, tengas o no una fecha encima.
Y hay un coste peor: el que llega justo cuando el plazo aprieta. Si lo dejas para el final, te tocará migrar con prisas, con el negocio en marcha y en el peor momento posible. Migrar deprisa es como mudarse de casa en una noche: algo se rompe y algo se pierde.
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Adelantarse es la jugada inteligente
Quien se mueve ahora juega con ventaja. Llega a la fecha obligatoria con el sistema ya probado, su equipo formado y sus datos limpios. No depende de que el calendario se mueva ni de que su proveedor de software vaya con tiempo.
El camino sensato es pasar a un ERP como Holded, donde facturación, banco y contabilidad viven en un único sitio, y hacerlo por fases, con calma, mientras todavía no hay presión.
En Cigarrán Abogados, asesoría partner de Holded especializada en pymes en crecimiento, lo vemos cada año: las migraciones que salen bien son las que se hacen en un trimestre tranquilo, no las que se improvisan contra el reloj.
Por eso la mejor estrategia no depende de adivinar si habrá otra prórroga. Depende de algo que sí controlas: empezar cuando todavía nadie corre.
En resumen
Puede que haya una prórroga más, o puede que no. Pero construir tu tranquilidad sobre la esperanza de un nuevo retraso es una mala estrategia.
Lo que sí está en tu mano es decidir cuándo das el paso: ahora, con margen y cabeza, o más adelante, con prisas y a remolque. Adelantarse cuesta lo mismo y duele mucho menos.
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